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Cartas de Fabio Pabon Portillla

La noticia futbolera es sin ninguna duda la eliminaciĂłn de todos los representantes suramericanos del Mundial de Rusia. Uruguay y Brasil, en ese orden, fueron eliminados de la competencia por Francia y BĂ©lgica de forma respectiva. Tanto el uno como el otro cayeron en dura lucha deportiva y exponiendo lo mejor de su repertorio tĂ©cnico pero no les alcanzĂł, asĂ­ que sin conocer los resultados de ayer sĂĄbado en los dos juegos programados de cuartos de final, se concluye que todo quedarĂĄ en el viejo continente, Europa. De toda formas cuando entramos a la Ășltima semana de acciĂłn, el mundo sigue convertido en un balĂłn de fĂștbol y Rusia y su comitĂ© organizador estĂĄn a punto de concluir una impecable cita mundial y su manto de pureza invitacional al universo entero serĂĄ uno de los puntos a superar en la prĂłxima convergencia de Qatar, la cual ya se encuentra en pleno movimiento. No existe una pasiĂłn deportiva mĂĄs impresionante que un Mundial de FĂștbol, cada quien lo vive a su manera, lo goza a su manera, lo disfruta a su manera y algunos lo sufren a su manera. Es un gusto infinito vivir el certamen, incluidos los extremos “fanĂĄticos”, los incondicionales, los furibundos, los que se quejan, los que desean que el torneo y su tramite sea lo mĂĄs higiĂ©nico posible, tal como lo expresĂł el tĂ©cnico de MĂ©xico, Osorio, al referirse a la actuaciĂłn del brasilero Neymar indicando que el fĂștbol y su accionar debe ser lo mĂĄs serio posible y lo mĂĄs atildado posible, nada que se acerque a la payasada(peyorativo el tĂ©rmino) que indica un desprecio indirecto por los payasos verdaderos, si es que existen para el amigo Osorio. Pues al tĂ©cnico Osorio no le gustĂł o no le gustaron algunas acciones de Neynar dentro del terreno en choque que sostuvieron las selecciones. Debe ser la primera vez en la historia de los mundiales que alguien se queja ante el mundo entero de las talentosos maneras de un jugador destacado y tambiĂ©n de ese margen de “marrullerĂ­a” y actitudes provocadoras de algunos jugadores. No, el fĂștbol es serio y solemne, segĂșn Osorio. Bueno, Osorio pisĂł sin querer una de las tablas flojas del fĂștbol, la cual se niega a ser sepultada para siempre: la gambeta o la maniobra inventada para solucionar alguna dificultad que exige acudir a lo desconocido. Esa gambeta o maniobra forma parte del arsenal marrullero que se basa en la astucia y que en el fĂștbol es una delicia tan especial, a sabiendas que el vocablo maniobra se opone a la esencia misma del fĂștbol que no permite ninguna operaciĂłn material que se realice con las manos, sin embargo el termino se usa en el fĂștbol con una licencia acordada en la astucia y sus derivados, es decir, la riqueza integral del fĂștbol es tan total que la semĂĄntica fue modificada para explicar la espiritualidad del balompiĂ© en, por ejemplo, las maniobras de Neymar que tanto incomodan al tĂ©cnico Osorio. No, nunca, el fĂștbol serio no debe existir porque el fĂștbol es en pureza y en esencia un juego para divertir y divertirse, disfrutar y llorar. Esa es la guerra que se libra hoy en los estadios del mundo. La supervivencia del fĂștbol-juego ante la camisa de fuerza de los esquemas y la limitaciĂłn de la creatividad y la inventiva en lo jugadores en plena formaciĂłn. Es en verdad la lucha actual de la imaginaciĂłn contra los moldes de hierro.
Es allí en esa formación esquemåtica, donde debemos buscar las causas de la derrota del poder alemån y su proceso formativo integral de la juventud futbolera de ese país. El proceso alemån no se derrumbó pero si sufrió un golpe severo de atención porque México con su vitoria inicial dejó al descubierto que el poder sin imaginación no tiene sentido y no sirve para nada.




LOS FANTÁSTICOS PAYASOS.

OjalĂĄ no se vayan nunca Messi, Crisitiano de los estadios del mundo, ojalĂĄ no se hubiesen ido PlatinĂ­, ni el rumano Hagi, Ni Ronaldo Nazario, ni PelĂ© y todos los astros que lo acompañaron en el mundial de Suecia y en el mundial de Chile y en el mundial de MĂ©xico y ojalĂĄ no se vayan de los estadios del mundo ni el francĂ©s Kylian Mbape, ni Pogba, ni Lukaku y ninguno de los nuevos y viejos payasos que iluminan el universo del fĂștbol, sin ellos el fĂștbol serĂ­a algo parecido a una ecuaciĂłn matemĂĄtica, donde dos expresiones futbolĂ­sticas serĂ­an iguales y exactas entre si, es decir, el fĂștbol serio y sin payasadas. Ahora ,cuando el Mundial de Rusia se quedĂł sin los creadores de ese arsenal de marrullerĂ­as y payasadas, donde se incluye el gol de taquito y la magnĂ­fica “maniobra” del gol de chilena y el pecado mortal de “la manos de Dios”, apogeo de la marrullerĂ­a bajo el mando del inconmensurable Dieguito, ahora, repito, que el Mundial se quedĂł sin sus artistas de la creaciĂłn callejera, veremos tranquilos y sin nervios cuanto aprendieron los muchachos europeos en todos estos años de observaciĂłn para evitar con su talento y sus buenas maneras que el fĂștbol “enladrillado” no se imponga, no se tome los espĂ­ritus, no sepulte las gambetas cortas y largas que adornan los templos “caimaneros”, donde la libertad del juego del fĂștbol es total. El fĂștbol es maravilloso, sitio y lugar, donde las cosas no suceden de la manera como la lĂłgica, el sentido comĂșn y la imaginaciĂłn lo indican o sino, pregĂșntenle a España por quĂ© cayĂł ante la porfĂ­a de Rusia bajo el entendido que la porfĂ­a no es una virtud es una desesperanza de nĂĄufragos del fĂștbol, es decir, la nada.